28 Noviembre 2005
Enviado por hulius
1'47minutos
Racismo en el fútbol
Sábado 26 de noviembre. Tarde fría en
Pero entonces, el
Y aquí es cuando empecé a cabrearme, y no porque el Levante empezara a atacar ni porque nos marcaran ningún gol. Simplemente que el energúmeno más insoportable de la grada empezó a insultar despiadadamente a ambos jugadores del Levante con perlas que iban de “Negro de mierda” para arriba (muy arriba, demasiado arriba). Yo sé que, desgraciadamente, el fútbol es un deporte violento, que la afición descarga sus pasiones y tensiones en la grada mediante gritos e insultos; también soy consciente que el Fondo Norte del Rico Pérez está lleno de “colgaos”. Pero una cosa es que puntualmente algún desgraciado suelte el “Jódete, negro de mierda” y otra muy distinta es que el subnormal de los cojones que tenía justo delante de mí se echara todo el primer tiempo y gran parte del segundo insultando salvajemente a ambos jugadores. Y cuando digo todo el rato es que no pasaban 20 segundos sin que soltara alguna barbaridad gritando como un poseído.
¿Debería haber buscado a un policía para denunciarlo? ¿Debería haberme levantado, cogerle del cuello y empezar a golpearle la cabeza contra el hormigón de la grada hasta que su propia piel se pusiera “negra”?. Finalmente opté por levantarme y sentarme lo más lejos que pude del tiparraco en cuestión. Sin embargo, más lo siento por los dos niños de apenas 10 años que también estaban sentados junto al energúmeno, y que a cada insulto lo miraban de reojo con cara de sorpresa e incluso algo de miedo cuando mientras insultaba se levantaba y gesticulaba con los brazos.
Lo pasé mal, pero parece que hubo quien lo tuvo más crudo aún. Es lamentable, hay que hacer algo…
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2 comentarios
19 Mayo 2006
Ojala que hubieras hecho algo porque en Espana hay demasiada gente que no se enfrenta al racismo aunque dicen que no son racistas. La misma actitud es la que observa los gran genocidios de la historia sin hacer nada para detenerlo. Esto lo digo de mi corazon porque, como negra, pase un anio en Andalucia y nunca me senti tan sola, y tan odiada. No es suficiente ser de buena consciencia. Hay que enfrentarlo!
19 Mayo 2006
Tienes razón, debí hacer algo. Sin embargo opté por la opción más fácil.
Y sé, en España hay más racistas de los que la gente está dispuesta a admitir. Siento que te llevaras aquel recuerdo de Andalucía.
Saludos.
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